viernes, 9 de junio de 2017

Dualidad. Capitulo 3.


Los trazos perpetuos de una Paloma. Capítulo 3.




Crecí con una familia que dedica tiempo a la caridad y a pesar de eso, nunca le di verdadera importancia hasta hace 7 años. Nunca acudí con mis familiares a las colectas porque la gente solía decir que eran una farsa. Incluso, algunos de ellos se comportaban con tal arrogancia como si aquello fuera un desplante digno de un "rico" y su benevolencia, arrojando las sobras a los pobres por simple lástima que ellos llamaron "humildad".


Fue en la preparatoria que acudí a una donación, pues no se trataba de un evento para recolectar fondos, ni una cena ni campaña o algo similar. Era una compañera y amiga, integrante del consejo de alumnos, recolectaba juguetes y ropa para un orfanato. Muy animosa me invitó a participar y accedí porque sentí que era algo real, alejado de la frivolidad
.







Pensaba que era tan fácil llegar y solicitar donaciones para niños pero no, claro que no. Pronto me di cuenta lo duro que sería. Hubo quienes hicieron comentarios ofensivos, pusieron en duda nuestras intenciones y su veracidad. Nos llamaron "jóvenes desquehacerados". A pesar de contar con el apoyo de profesores y trabajadores sociales del plantel, la apatía de los estudiantes me entristecía. Dado que la recolección de donativos duró alrededor de 2 semanas, ellos nos miraban con fastidio, peor aun cuando algún maestro intercedía por nosotros y los incitaba a ser mejores personas.





Pese a los inconvenientes que tuvimos, finalmente se había llegado el día, fuimos a entregar los juguetes. Jamás vi tanta felicidad junta, los niños tenían enormes sonrisas en sus rostros, el brillo en sus miradas fue una de las cosas más hermosas que he observado. Estaban eufóricos, daban saltos de aquí para allá, sus gritos de sorpresa, compartiendo los juguetes, aquello era alegría pura, como era el 30 de abril, día del niño, compramos pasteles que fueron devorados casi a la velocidad de la luz.



Mis amigos y yo pasamos parte de la tarde jugando con los pequeños, hacían de todo con tal de retener nuestra atención, constantemente decían gracias mientras nos abrazaban. Era una escena muy tierna y aun así sentía un nudo en la garganta.

Cuando llego la hora de irnos, nos despedimos de los niños y fue ahí cuando sentí como se rompía mi corazón, podría jurar que lo escuché. Las caritas que hacía poco, no podía dibujarse más que felicidad, se tornaron en pena, en añoro a esa dulce infancia que les fue arrebatada con vil crueldad, sus bellos ojos que parecían soles, se habían apagado, en su lugar quedo soledad y dolor. Algunos de ellos se pusieron a llorar, la mayoría sólo se fueron, como si estuvieran fríamente acostumbrados. Una chica con la que veníamos, entre lágrimas les dijo que volverían a jugar otro día, pero un niño respondió que no era verdad, que nunca regresaban...

¿Han experimentado la frase "un frío que cala en los huesos?... Eso sentí en el pecho. Aquello era tan deprimente e injusto... La verdad es que me quede sin palabras y helada. Me di cuenta de lo egoísta que era, pensando todo el tiempo en mi y quejándome de cosas tan ridículas, ¿Porqué?.
Solía decir de forma sería y muy convencida, que la vida era muy injusta conmigo, cuando realmente he tenido una suerte muy generosa en todos los aspectos. Desde aquella vez decidí participar mucho más en actividades de caridad y solidaridad a los más necesitados.

Ser dama de compañía me ha permitido realizar aportes significativos a diversas causas puesto que, como Paloma, ahorro la mayoría de mis ingresos para mis proyectos a futuro, y designo una parte para ayudar a otros, prefiero vivir de una forma, digamos austera. Antes que lujos absurdos y despilfarro, prefiero reunirme con grupos que llevan ropa, cobijas y comida a los albergues, a gente en situación de calle, a las pobres personas que pasan las madrugadas afuera de los hospitales angustiados.

Se suele ver a las mujeres que trabajan en el ambiente de escorts, como seres interesados, codiciosos, inmorales, sin amor propio y más. Es un estigma con el que no estoy de acuerdo. No puedo decir que no sea la motivación de alguna pero no de todas. Conozco a muchas mujeres dentro del rubro que son personas excelentes, dedicadas a sus metas y con un sentido del respeto que, más de uno deberíamos aprender. Y por supuesto, me conozco a mi.

Aquellos que han charlado conmigo saben, al menos un poco, de mi calidad humana. No es un secreto que a diario promuevo los buenos modales, la tolerancia, el respeto mutuo y las buenas acciones con el fin de mejorar el día a día de todos. Busco ser un personaje útil en la sociedad, teniendo casi 10 mil seguidores en Twitter, creo que a alguien le quedará grabado mi mensaje y con un poco de suerte, le inspire ánimos de ayudar, de ser mejor persona, de mejorar su ambiente para sí mismos y aquellos que los rodean.

Está comenzando una estación del año difícil, el verano y sus lluvias. Les pido, con todo mi corazón, que reflexionen un poco lo que acaban de leer.

Como siempre, gracias por leerme y de esta manera, conocernos un poco más.




Atte. Paloma, siempre suya.

Posdata: Estas fotografías son parte de mis recuerdos.

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